Nuestro amigo, el periodista argentino, Gustavo Rossi nos ofrece su crónica sobre:
EL GRAN THOMAS

Sin dudas, luego del accidente sufrido en la madrugada del 2 de Abril de 1989 (cuando fue atropellado por un vehículo conducido por una persona alcoholizada), hubo un quiebre en la carrera de Thomas Muster.

El hecho ocurrió durante el torneo de Key Biscayne, poco después de que el austríaco venciera en la segunda semifinal al francés Yannick Noah en 5 sets luego de ceder los 2 primeros parciales.

Como consecuencia de este episodio, se produjo el rompimiento de los ligamentos de la rodilla izquierda. Fue operado en Viena por el ya desaparecido médico Willi Dungl (quien atendió en 1976 al corredor de Fórmula 1 Niki Lauda tras el conocido accidente en el que casi pierde la vida en Nürburgring).

Volvió a golpear la pelota en una cancha, esta vez, sentado en una silla ortopédica bajo la atenta mirada de su preparador físico Gebhard Phil Gritsch (recientemente contratado por Novak Djokovic) y de su coach y amigo Ronald Leitgeb, un ex periodista austríaco que se conoció con Muster a través de su carrera en los medios.

Hizo su aparición en singles, en Septiembre de ese mismo año en el torneo de Barcelona, donde luego de pasar un par de rondas, cayó en cuartos ante su compatriota Horst Skoff.

En 1995 se consagró campeón en Roland Garros y un año más tarde, se convirtió en número 1 del mundo, posición que ocupó por 6 semanas.

Aquel Muster que no se presentó en la final de Key Biscayne frente al mejor tenista de ese momento, el por entonces checoslovaco Ivan Lendl, a raíz de lo ya comentado, es un ejemplo de lo que es el esfuerzo, el valor y el coraje conjugado con la gratitud por estar vivo; porque frente a la adversidad expresó: “debo estar contento por haber salvado la vida”.[1]


--------------------------------------------------------------------------------

[1] http://www.elpais.com/articulo/deportes/MUSTER/_THOMAS_/TENISTA/milagrosa/recuperacion/Thomas/Muster/elpepidep/19900201elpepidep_14/Tes/