“La
Catapulta Humana”, tal como fue bautizado
el australiano Gerald Pattterson, fue uno de los
pioneros en ejecutar servicios a altas velocidades
e irrumpió en 1919 ganando en Wimbledon.
El estadounidense Donald Budge, que ganó
el primer Grand Slam en la historia del tenis
en 1938, basó su juego en el poderío
de su saque al que sus adversarios se les hizo
difícil de afrontar.
Rod Laver, el australiano que ganó el
Grand Slams en 1962 y 1969, desarrolló
un juego sustentado en un formidable y elegante
juego de saque y embestidas a la red. El ya fallecido
y eximio comentarista de tenis para la BBC, Dan
Maskell, dijo:”…fue técnicamente
impecable, desde su gran repertorio de saques…”.[1]
El alemán Boris Becker, el campeón
más joven en la historia de Wimbledon con
apenas 17 años, se coronó en 1985
en el césped londinense luego de conectar
21 aces en la final.
En 1990, Pete Sampras, estadounidense y de por
entonces 19 años, se convirtió en
el campeón más joven de la historia
del US Open, teniendo como principal aliado a
un poderosísimo saque (hizo 13 aces en
la instancia decisiva) y no cedió su servicio
en todo el partido frente a Agassi. Fue tan contundente
en los 2 primeros sets con su saque que ni siquiera
su compatriota lo llevó al deuce.
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Rod_Laver