Gulbis
“se hace en los pantalones” en Roma
Ernest Gulbis necesitó
siete match points para ganarle a
Roger
Federer, pero confiesa que no fue nada
fácil eliminar al No. 1 en la segunda ronda
en Roma.
"Me lo hice en los pantalones", confesó
después. "Estaba demasiado nervioso.
Me asustaba ganar. Es la primera vez que me
pasa algo así. Todo mi cuerpo temblaba,
mis piernas temblaban. No sabía qué
hacer, cómo jugar el punto. Mi cabeza
no podía pensar correctamente. Tuve suerte
de romper su saque otra vez [6-5] y en el siguiente
juego pude sacar mejor [lo ganó en blanco].
De no haber sido así, si los puntos hubieran
sido más largos...".
Gulbis, quien se convirtió en la sorpresa
del Masters de Roma al llegar a semifinales
donde fue vencido en tres disputados sets por
Nadal, es conocido como el niño rico
y mimado del circuito ATP, que a sus 21 años
viaja en jet privado por todo el mundo, gracias
a la fortuna de su padre.
Nunca nadie ha puesto en duda el enorme talento
natural de Ernests, sin embargo, su problema
siempre había sido su falta su dedicación.
Incluso decidió tomarse un respiro de
dos años para dedicarse a los placeres
de la vida propios de su edad.
Ahora en el 2010, Ernests Gulbis
parece finalmente decidido a tomar en serio
su tenis y, con este objetivo en mente, desde
septiembre del año pasado contrató
al coach argentino, Hernán Gumy
para que llevará su juego al nivel siguiente.
“Hemos cambiado casi todo,” admite,
"Tengo nuevo entrenador y nuevo preparador
físico. He cambiado todo", admite.
"Hemos empezado a cuidar más mi
físico para rebajar mi peso. Me sobraban
tres o cuatro kilos. He trabajado mucho con
la derecha, el servicio y los movimientos en
la pista, pero aún queda mucho por mejorar.
Por ejemplo, no he avanzado nada con la volea.
Vamos paso a paso y espero mejorar cuando lleguen
los torneos de hierba".
Los resultados ya se vieron en Roma en donde
se develó el “nuevo y mejorado”
Gulbis, quien ya entendió la lección--
es requisito indispensable el sacrificio y disciplina
absoluta, pues a los niveles de la alta competición,
el talento por si sólo no es suficiente.
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