En
algunos años, puede ser que las decisiones más
importantes del tenis mundial se tomen en la mesa de la cocina
de la familia Nadal.
¿Qué bases sirven de
fundamento para decir esto?
Analicemos los hechos y lleguemos
cada quien a sus propias conclusiones.
Este año Rafa Nadal ha demostrado,
que no sólo es un tenista excepcional, sino que es
muy buen político y que no teme convocar a los medios
de comunicación para defender sus causas e intereses
y enfrentar a sus atacantes.
Así lo vimos en conferencia
de prensa en los Gran Slams, argumentando que los cuatro
torneos más importantes del circuito, deben repartir
una mayor suma de dinero a los tenistas, que después
de todo son los protagonistas y sin los cuales no tendrían
el éxito que tienen estos torneos.
También enfrentó en
los medios a dos poderosas figuras del tenis. El primero
de ellos, Etienne deVilliers, el sudafricano que dirigía
la ATP, sobre el tema del extenuante calendario de torneos
en el circuito de tierra batida de verano europeo. El segundo
personaje es Pedro Muñoz, presidente de la Real Federación
Española de Tenis. Cabe constar que este último
enfrentamiento lo hizo en nombre del “tenis y los
tenistas españoles”, acusando las malas decisiones
tomadas por el federativo. Este segundo caso revela la marca
distintivas del liderazgo del político—el hablar
en nombre de su electorado.
El indicio más claro de la
visión política de Rafa es la noticia de la
semana pasada que ahora que el presidente de la ATP ha renunciado,
Nadal y Federer toman puestos clave en esta poderosa asociación
que controla gran parte del mundo del tenis.
Los políticos más que
nadie saben que: “el que a buen árbol se arrima,
buena sombra lo cobija,” y Rafa ya se codea con la
cúpula de poder de España, desde empresarios
famosos como el dueño del Real Madrid, hasta el mismísimo
Príncipe de Asturias, a quienes los puede considerar
como más que simples conocidos, son buenas amistades
que contestan sus llamadas telefónicas.
Es muy obvio que, tanto la estrategia
tenística, como la política, no la define
Rafa sólo, sino conjuntamente la Familia Nadal. Esto
es claro, al ver que en las Islas Baleares se ha capitalizado
del atractivo mediático de Nadal para impulsar sus
propios proyectos como el centro de alto rendimiento que
lleva el nombre del tenista.
Para el record es necesario apuntar
que Rafa no sería el primer caso de un tenista que
acumuló gran poder en el deporte. El ex-jugador rumano
Ion Tiriac, ahora es el magnate que controla la Serie Masters
de tenis y uno de los hombres más ricos en su país.
En conclusión, Rafa es muy
joven y siempre ha llamado la atención su fortaleza
mental y madurez. Sin embargo, ahora salta a la luz que
tiene otro atributo que puede definir aún más
su futuro y la del mundo del tenis, su visión y capacidad
política.