No muchas tenistas
que también son madres han podido conquistar
algún título de Gran Slam y la intención
de Kim Clijsters en el US Open de este año era
lograr esta hazaña.
En febrero del año pasado (2008), Clijsters dio a luz a su hija Jada
Ellie y hace cinco semanas, a los 26 años de
edad, la ex número 1 belga decidió volver
al circuito profesional con más bríos
que nunca.
En la historia del tenis, son contadas las tenistas-madres
que se han coronado en algún torneo de Gran
Slam, entre ellas las australianas Margaret Court
y Evonne Goolagong Cawley.
Margaret Court dio a luz a su hijo Daniel en 1972,
pero esto no fue un impedimento para que ganara el
US Open, el Roland Garros y el Abierto Australiano
un año después.
En 1980, Goolagong, siendo madre de 29 años
de edad, derrotó a Chris Evert en la final
de Wimbledon. Sesenta y seis años antes, en
1914, la tenista inglesa Dorothea Lambert-Chambers,
también se coronó en similares condiciones.
Para llegar a la final del US Open, Kim Clijsters
tuvo que vencer a las dos hermanas WIlliams y, a juzgar
por su esplendida técnica, fortaleza mental,
condición física y movilidad, en algunos
meses esta tenista-madre podría volver a ser
la número 1 del ranking.
En la final, Kim derrotó a Caroline Wozniacki
7-5, 6-3, para convertirse en la primera tenista no
sembrada en la historia del US Open en ganar el título.
Este es su segundo título de US Open, pues
también lo ganó en el 2005, pero muy
probablemente no será el último torneo
de Gran Slam que gane.
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